Cherán, una historia de lucha

Casimiro Leco Tomás, Alicia Lemus Jiménez y Ulrike Keyser Ohrt (coords.), Juchari eratsikua, Cherán K´eri: Retrospectiva histórica, territorio e identidad étnica, Cherán, Michoacán, 2018.

 

Mario Camarena Ocampo*

 

 

Retrospectiva histórica, territorio e identidad étnica es un texto que narra las luchas de la comunidad de Cherán por conservar sus tierras a lo largo de su historia: Independencia, siglo XIX, Revolución y el periodo posrevolucionario, poniendo énfasis en los movimientos de la segunda mitad del siglo XX, y por último, una crónica de los sucesos del 15 de abril de 2011.

 

Este texto contribuye a luchar contra el olvido de los agravios que se han cometido en detrimento de la comunidad en los diferentes momentos de su historia. El pueblo cheraní sostiene que “no hay formas de organización que no surjan de la memoria de las comunidades”; es decir, se caracteriza por apelar constantemente a su memoria para resolver los problemas cotidianos. Es así como la comunidad logra resistir y conservar la esperanza de una vida mejor.

 

En el contexto de la conmemoración del quinto aniversario de la autonomía de Cherán, varios autores originarios escriben la historia de las luchas de su pueblo desde su propia perspectiva, tomando distancia de las que han surgido del ámbito académico. Esta decisión implica una toma de conciencia de que las historias construidas “desde fuera” representan una suerte de colonización que no toma en cuenta los valores y formas locales de concebir los procesos históricos. Para ellos, su historia es una lucha constante y de larga duración por resistir los embates de la cultura occidental. Por tal razón, estos investigadores indígenas del pueblo de Cherán entienden su tarea como una forma de oponerse a un sistema que los oprime y les impone una manera de ver el mundo.

 

Si bien los autores buscan tener una posición propia, en realidad emplean el lenguaje y la idea de historia que ha impuesto el Estado nación. Sus periodizaciones y conceptos son ajenos a ese mundo indígena. ¿Por qué no construir recurriendo a su propia memoria, su propia concepción del tiempo y sus propias formas narrativas? El testimonio es un poderoso mecanismo de participación de la sociedad en los problemas que vive; basado en una comunicación esencialmente oral, irrumpe en los momentos en que se pide justicia y genera la solidaridad y la capacidad de reaccionar a los ultrajes sufridos.

 

Conocer la historia pone en guardia a la gente ante las agresiones que han vivido, a la vez que refuerza su identidad. La historia cheraní, con una elevada dosis de violencia, retoma la memoria como factor de identidad y al mismo tiempo la fortalece al marcar las fronteras entre el “nosotros” (la sociedad cheraní) y el “ellos” (el Estado) para identificar a éste como agresor y generador del desorden.

 

Los autores parten de un supuesto: el levantamiento de 2011 significa una ruptura respecto de los movimientos anteriores, porque logra la autonomía; pero al mismo tiempo observan que hay una continuidad en lo que se refiere a la relación de la comunidad con el bosque: lo consideran parte de su identidad, de ahí que lo reivindiquen como suyo, movimiento tras movimiento. Regirse por usos y costumbres hace posible restituir el tejido social alrededor de lo que significa el entorno natural.

 

En un brillante trabajo, “Usos y costumbres en palabras del propio Cherán K’eri”, Elías Silva señala la gran importancia que ha tenido la recuperación y fortalecimiento de la lengua purépecha, así como el regreso de los usos y costumbres que forman su identidad comunitaria y les permiten resistir los embates del poder “que aprovecha, avasalla y destruye”; ambos elementos muy necesarios para construir la memoria de Cherán. Aunque Elías Silva los ve como una cuestión “sencilla”, son imprescindibles porque, de lo contrario, la comunidad usaría su lenguaje propio, pero adoptando las estructuras de los dominadores. De esta manera podemos entrever la pugna entre memoria y lenguaje.

 

Los demás autores hacen un recorrido de la historia de Cherán, teniendo como eje la lucha por los bosques, lo cual significa la defensa de la comunidad. En el capítulo “Cherán antiguo, entre cerros, restos de asentamientos humanos y mitos”, Ulrike Keyser echa mano de la documentación oficial para hablar de las ventajas de que Cherán tenga un título virreinal que data de 1533. Junto con la resolución presidencial de 1984 que los reconoce como comunidad indígena, éste es el sustento legal que utilizan como base en la lucha por su territorio y su sistema de gobierno. Respaldado en la Constitución, este fundamento legal ha buscado proteger simultáneamente a las personas y a los recursos naturales, así como conservar sus usos y costumbres en la forma de gobernarse.

 

Abraham Huaroco Macías y Juan Jerónimo Lemus, en el capítulo “Dos notas sobre Cherán del siglo XIX”, analizan al pueblo en los momentos en que se sucedieron los partidarios de la república federal y los de la república central. Ya sea que estuvieran en el gobierno unos u otros, lo cierto es que ambos hicieron a un lado a los pueblos indígenas, que enfrentaron al Estado liberal luchando por conservar su lengua y sus valores comunitarios, lucha que prevalece hasta nuestros días.

 

Luis Fernando Jerónimo Juárez escribe su trabajo “Revolución y posrevolución” desde el punto de vista de la memoria colectiva, utilizando tanto testimonios orales como documentación oficial. Con tales fuentes nos explica cuáles fueron las causas que originaron el movimiento revolucionario de la década de 1910. En Cherán el conflicto se expresó cuando el gobierno federal dio en concesión el bosque a una empresa norteamericana, con lo cual pretendía la privatización de las tierras comunales. Así pues, la lucha de la comunidad en este periodo es contra los empresarios que intentaban destruir su modo de vida en torno al bosque. Juárez le llama a esos momentos de una gran violencia, entre 1910 y 1914, “proceso revolucionario”.

 

En el capítulo intitulado “El agrarismo: resistencia a un nuevo proyecto de nación”, Florence Rojas narra el conflicto entre las empresas forestales y la comunidad por el proceso de privatización de las tierras comunales durante las décadas de 1930 a 1960. La autora identifica el problema de la propiedad como uno de los elementos más importantes para la construcción de la identidad comunitaria, por ser la base de la reproducción cultural del pueblo.

 

Edwing Ezequiel Jiménez Fabián, en su trabajo “Cherán, dos décadas de disputa entre grupos locales por el poder político, 1970-1990”, se refiere a los conflictos que se suscitaron en las décadas de 1970 a 1990. El primero es por el control de los recursos forestales y culmina con el enfrentamiento armado entre comuneros llamado “Zafarrancho de 1976”. Un segundo momento se ubica en el movimiento democrático encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas a fines de los años ochenta, donde resalta la fusión de organizaciones tradicionales con los partidos políticos, dando como resultado la toma del palacio municipal y la instauración del gobierno popular de 1988-1989.

 

Alicia Lemus Jiménez, en “Cherán y el movimiento defensa del territorio 15 de abril del 2011”, adopta el punto de vista femenino y feminista para narrar las causas que originaron “el apuro”, como se refieren los cheraníes al movimiento por la defensa de la tierra del 15 de abril de 2011, y el peso que tuvieron las mujeres. Se refiere también al rompimiento del tejido social comunitario al ser despojados los habitantes de sus propiedades, a la corrupción de las autoridades comunitarias, la ruptura con los partidos políticos y la disputa interna por el poder, lo cual llevó a un resquebrajamiento de las relaciones basadas en cacicazgos, generando un levantamiento para la defensa de la vida comunitaria. Hay que comentar, en este punto, que la cohesión de la colectividad siempre estuvo presente, pero en el momento del “apuro” emergió con fuerza. Pedro Romero Sebastián, en “Experiencias de un comunero en el movimiento de Cherán”, describe los acontecimientos del 15 de abril de 2011 en primera persona, relatando su participación desde una perspectiva personal; sería importante, empero, conocer los puntos de vista de los demás personajes que estuvieron cerca de él durante el levantamiento.

 

En “Los ‘norteños’, comuneros de Cherán en Estados Unidos”, Casimiro Leco Tomás nos habla de la importancia de los migrantes en el movimiento por la defensa del modo de vida comunitario. “Los norteños” tuvieron una participación importante en el sostenimiento de la lucha por los bosques en la época del “apuro”. Su apoyo se tradujo en allegar recursos materiales, en transmitir información a la comunidad purépecha en Estados Unidos y, sobre todo, en hacerse presentes, lo cual nos deja entrever la gran influencia que tuvieron en ese movimiento por la vida y por la autonomía. El ser de Cherán lo llevan en la sangre dondequiera que vayan; la pregunta es: ¿cómo influye la cultura norteamericana a los cheraníes en esa lucha?

 

El texto muestra la preocupación de los autores por rescatar su historia, lo cual es muy positivo, pero resulta importante analizar cómo la trasmiten, por qué recurren a conceptos académicos, periodizaciones clásicas y un lenguaje que casi nada tienen que ver con los valores purépechas. El problema está en encontrar un lenguaje, un tono y conceptos de análisis que sean producto de la reflexión desde el punto de vista purépecha, con el fin de que les ayude a continuar la lucha por su autonomía.

 


* Dirección de Estudios Históricos, INAH.

Dercarga PDF

Compártelo
Casimiro Leco Tomás, Alicia Lemus Jiménez y Ulrike Keyser Ohrt (coords.), Juchari eratsikua, Cherán K´eri: Retrospectiva histórica, territorio e identidad étnica, Cherán, Michoacán, 2018.

 

Mario Camarena Ocampo

" data-share-imageurl="">